Campo mexicano, productividad y conservación del capital natural

No a subsidios agrícolas que anclan pobreza en el campo y promueven deforestación y destrucción de la biodiversidad. Campo moderno y altamente productivo.

Cambiemos busca conseguir que el campo mexicano deje de ser fuente eterna de lamentos, y que se erija en un poderoso motor de desarrollo y de conservación de la biodiversidad. El campo mexicano ha mostrado ya su potencialidad al ocupar hoy en día el octavo lugar en el mundo por valor y volumen de la producción, al crecer más que la economía nacional y la población, y al mostrar una alta competitividad en frutas, hortalizas y ganadería.

Es fundamental aumentar la productividad por hectárea en donde esto sea viable y evitar la expansión de la frontera agropecuaria, que ya ha rebasado su máximo sustentable y que ha destruido masivamente la biodiversidad, bosques y selvas de México.

La agricultura mexicana debe crecer por productividad, con nuevas tecnologías, nuevas semillas y sistemas de riego e investigación y desarrollo en todos los eslabones de la actividad agropecuaria. Es preciso fortalecer y desarrollar la autonomía del INIFAP, como entidad y sector estratégico en políticas de ciencia y tecnología.

Es necesario aprovechar todo el potencial y las ventajas competitivas de la agricultura mexicana en el contexto comercial de América del Norte y de todos los acuerdos comerciales firmados por México.
La compactación de minifundios es esencial para la aplicación de tecnologías modernas de alta productividad, donde esto sea factible y rentable.

Debe hacerse crecer la agricultura productiva y moderna con una estrategia de uso sustentable del agua, como recurso cada vez más escaso en los escenarios de estrés hídrico, sobreexplotación de acuíferos y cambio climático que caracterizan a buena parte del territorio nacional.

Cambiemos demanda promover y dar certidumbre jurídica y apoyo técnico a la ganadería diversificada con especies silvestres, en estrategias conjuntas de aprovechamiento y conservación, y desarrollo de nuevos mercados.

Debe evitarse la producción de biocombustibles de origen agrícola, y por tanto la competencia por la tierra y el agua, la escasez de alimentos, la expansión directa o indirecta de la frontera agropecuaria, y la destrucción de la biodiversidad.

Cambiemos reconoce que el proceso de reforma agraria del siglo XX dispersó a la población rural en cientos de miles de pequeños asentamientos, de difícil acceso, frecuentemente en áreas ecológicamente frágiles y de baja productividad económica potencial, donde es impráctica o muy costosa la introducción de servicios públicos de calidad. Esto debe ser revertido, promoviéndose la concentración de población en centros urbanos para permitir que la población tenga acceso a satisfactores y servicios y a oportunidades para dejar atrás la pobreza y para insertarse productivamente en el mundo moderno.

Fotografía: misionesonline.net
Todavía cerca del 25% de la población vive en el campo y depende de actividades agropecuarias, gran parte de ellas, de subsistencia, que impactan directamente sobre la biodiversidad, bosques y selvas. Debe reconocerse que es ahí donde se arraiga y transmite la pobreza en ciclos inter-generacionales que es preciso romper.
Debe evitarse que los subsidios al campo perpetúen estos ciclos inter-generacionales de producción de pobreza y deterioro ecológico. Por ello, Cambiemos considera inaceptables los subsidios en forma de Precios de Garantía, que implicarán anclar a la población en la pobreza rural e inducir mayor deforestación. La inoperancia de tales subsidios ha quedado de manifiesto en etapas históricas anteriores, en particular durante la década de los setenta del siglo XX.
Es preciso asumir políticas de largo plazo de adaptación al cambio climático, que hará todavía más vulnerable e insostenible a la agricultura de baja productividad y de subsistencia.

Cambiemos reconoce que el desarrollo, el abatimiento de la pobreza, y la igualdad de oportunidades implicarán la reducción de la población rural en términos absolutos y porcentuales. Por ello, es necesario promover condiciones e incentivos para que los campesinos ejerzan la libertad de elegir en materia de migración.

Cambiemos busca alentar la inserción virtuosa en las ciudades de migrantes campesinos pobres sin posibilidades reales de aumentar su productividad rural de manera significativa. Esta debe ser alentada y apoyada con pagos para revertir parcelas a ecosistemas naturales, apoyos directos, educación de calidad, y oportunidades de empleo en las ciudades. México debe acelerar su proceso de Transición Demográfica y Forestal.

Cambiemos busca reformar al ejido para hacerlo más democrático y flexible, y para dar a los ejidatarios la posibilidad de decidir, de manera directa y sin intermediación de figuras corporativas ejidales (como el comisariado ejidal).

Fotografía: gob.mx, SAGARPA

Debe exigirse a los comisariados ejidales y las asambleas y presidencias de bienes comunales concentrarse en el manejo de recursos comunes, áreas de propiedad y uso común, conservación ecológica y del capital natural del ejido y la comunidad, generación de bienes públicos, y soporte institucional en iniciativas de acción colectiva de los campesinos.

Es preciso promover la compactación de tierras parceladas al interior de ejidos y comunidades, con la finalidad de acelerar la convergencia con la pequeña propiedad y superar el carácter bimodal (una próspera y productiva, otra pobre e improductiva) de la agricultura mexicana.

Debe lograrse la convergencia de la propiedad de parcelas ejidales con la pequeña propiedad, en materia de crédito, fomento y productividad.
Cambiemos plantea conceptualizar y desarrollar al ejido y a la comunidad como mecanismos de acción colectiva para la productividad en zonas parceladas, y para la conservación y uso sustentable de recursos naturales en áreas de uso común.
Debe reintegrarse al ejido a la vida y gobernanza del municipio, extendiendo política y legalmente las facultades municipales hacia los fundos legales de ejidos y comunidades de acuerdo al Artículo 115 Constitucional.

Es urgente reorientar los programas de subsidio al campo para convertirlos en inversión en bienes públicos ecológicos (conservar y restaurar el capital natural de México).

Es indispensable cancelar subsidios y crear un sistema contractual a largo plazo de inversión pública, entre el Estado y los propietarios de tierras (ejidos, comunidades, individuos), para la conservación y manejo sostenible de ecosistemas.
Deben desligarse los pagos al campo de la explotación de la tierra, siembra, pastoreo y apertura de tierras, y vincularlos a la conservación y restauración ecológica, y dotarse de mayores pagos en Áreas Naturales Protegidas, corredores biológicos, y áreas certificadas de manejo forestal sostenible.